La
odisea del inmigrante indocumentado Jean Carlo Torres Guardiola comenzó mucho
antes del 10 de abril, cuando fue arrestado por agentes de la Patrulla
Fronteriza en un tramo de la frontera entre El Paso, Texas, y México. Arrancó
meses antes, en Honduras, “porque yo era partidario de un partido político que
está en contra del gobierno del presidente actual”, cuenta Torres en una carta
escrita de puño y letra y que me hizo llegar a la redacción de Univisión Noticias por medio de su novia, que lo visita frecuentemente.

Torres permanece en el centro de detención Otero de la Oficina de
Inmigración y Aduanas (ICE) ubicado en Cibola, Milan, Nuevo México, en espera
que un juez de inmigración resuelva su caso. Su nombre integra la lista de los
más de 740,000 expedientes que a finales de julio se encontraban atascados. “Mi nombre es Jean Carlo Torres, tengo 25 años y soy originario de
Honduras”, narra el inmigrante. “Y como muchos de mis compatriotas, me he visto
en la necesidad de escapar de mi país para buscar asilo político en Estados
Unidos porque mi vida corre peligro en Honduras”, cuenta. Antes de explicar los detalles de su sobrecogedora historia,
Torres se describe como “una persona cristiana, respetuosa, con buenos valores,
no tengo récord criminal y hasta el momento de mi salida de mi país yo era un
joven universitario estudiando una carrera de ingeniería en la Universidad
Nacional Autónoma de Honduras (UNAH)”

Las razones que tuvo Torres para escapar de su país son acordes
-si en efecto son reales- con una las cinco causas de asilo exigidas por el
gobierno de Donald Trump: haber sufrido persecución o temer temor de que
sufrirán persecución por su opinión política. “La Policía Militar me ha
perseguido, torturado y amenazado”, explica en la carta. Si bien el hecho que lo hayan detenido en espera de una audiencia
judicial le dio una ligera esperanza a Torres, la implementación de la política
de ‘tolerancia cero’ en la frontera puede complicar las posibilidades de ganar
su caso de asilo. “Yo entré de manera ilegal a los Estados Unidos”, cuenta Torres,
en referencia a que no lo hizo por un puesto fronterizo como exige la dura
política migratoria advertida a comienzos de año por el fiscal general Jeff
Sessions. “El 10 de abril lo hice por (un sector) de El Paso, Texas. En dicho
lugar me entregué de manera voluntaria a la Border Patrol con el motivo de
solicitar asilo, pero creo que ese fue un gran error”.
Al no hacerlo por una garita o puerto de entrada, Torres recibió
cargos criminales por ingreso ilegal a Estados Unidos y referido a una corte
criminal. “Déjeme explicarle”, indica. “Toda persona que solicita asilo en
Estados Unidos es llevado a un centro de detención para que le realicen una
entrevista de miedo o temor creíble, no sin antes cumplir en prisión el tiempo
que un juez ordene por haber cruzado la frontera de manera ilegal. Luego de
cumplir con esa condena, uno es trasladado a dicho centro de detención (en mi
caso fue a Cibola, en Milan, Nuevo México)”, cuenta.
Jean Carlo Torres fue
arrestado por la Patrulla Fronteriza el 10 de abril después que se entregara
voluntariamente tras cruzar la frontera de Texas en busca de asilo en Estados
Unidos.
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